Muchas historias son las que se encuentran en las comunidades sumergidas en la geografía venezolana. Familias que se levantan con el sol y que han arado la tierra durante años son las que viven en el municipio Brión del estado Miranda, un lugar reconocido por su cacao, su verde y su clima cálido gracias a la cercanía con el Mar Caribe. 

Esta es la de Rosa Ollarves, educadora de oficio, que siembra semillas de conocimientos a adultos, jóvenes, niñas y niños, así como las que planta en su huerto. Madre de 5 hijos y abuela de 11 nietos. Aunque no todos viven con ella, la llaman ‘’Tata’’. En su tiempo libre imparte tareas dirigidas a los niños de su comunidad.  

‘’Yo soy agricultora, educadora y obrera. Antes de que llegara Acción Campesina ya sembraba pero no sabía las técnicas que nos están brindando. Hemos aprendido muchísimo sobre la preparación de la tierra, cómo hacer las camas, los canteros.’’

Su testimonio está ligado a uno de los objetivos del proyecto Rehabilitación de medios de vida, llevado a cabo en los estados Miranda y Sucre con el apoyo del Fondo Humanitario de Venezuela: Dar capacitación técnica. Una de metas es que se producirán al menos 65.000 kg de alimento.  

‘’Usamos la tierra negra ligada con la cáscara de cacao, la bosta de ganado, y el palo podrido para preparar el sustrato. Todo esto lo trituramos y lo colamos con dos tipos de mallas, una gruesa, por el que se pasa primero, y luego por la fina’’. 

Como educadora de oficio, entiende de los procesos, que para obtener los frutos tanto del conocimiento como de la tierra, el trabajo debe ser diario. Ella comenta: 

‘’Le dedico a mi huerto todos los días, en la mañana hasta las 11 y luego en la tarde de 4 a 6. En ocasiones los fines de semana compartimos en el huerto, hacemos un sancocho para pasar el día’’.

Otro de los cambios que ha experimentado la familia de Rosa, además del  aumento de la productividad en el huerto, es la unión. En el mismo núcleo y en la comunidad. 

‘’Estamos más constituidos como familia. En la mañana los niños me dicen: vamos para el huerto, vamos a regar, vamos a limpiarlo. Están pendientes’’. 

‘’Todo el mundo quiere producir, todo el mundo quiere sembrar. Todos me preguntan: ¿Rosa, cómo hacemos para entrar al programa? Yo les digo que empiecen a hacer los canteros, ustedes me dicen y le digo al señor Julio que los supervise’’. 

El Ing. Agrónomo Julio Rossa, forma parte del equipo técnico de campo de AC en el municipio Brión. Ha sabido ganarse el cariño y respeto de los participantes del proyecto.

‘’Se han visto los cambios, la gente está muy emocionada sembrando. Los que no son beneficiarios, preguntan sobre las técnica y uno les explica’’. 

Rosa comenta que no ha visto otro obstáculo más del que se le presenta por la naturaleza del sitio donde vive. Las lagartijas son habitantes que conviven con el huerto y desean sus frutos. Ella aún no ha encontrado la solución para controlarlos. 

‘’Por los momentos el único desafío que tenemos son las lagartijas, que se meten en los cultivos y se lo comen’’. 

Seguramente ella encontrará una solución a los intrusos que quieren aprovecharse de su alimento, con la ayuda de su familia y la asistencia técnica de los ingenieros. Porque de la constancia y el trabajo en conjunto, siempre nacen buenas ideas. 

Rosa siembra la semilla del conocimiento, como la de la tierra
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