Por: Observatorio Venezolano de Tierras, Ambiente y Pobreza Rural.

A primera vista, el ocre de un paisaje arenoso con serranías adornadas de espinosas plantas y suelos agrietados, advierte un escenario de complejidades para el desarrollo de la vida. Sin embargo, el conjunto de acciones ejecutadas por las organizaciones Acción Campesina en Venezuela, Fundación Para el Desarrollo en Justicia y Paz (FUNDAPAZ) en Argentina y la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE) en el Salvador, reflejan la capacidad de resiliencia de un territorio de contrastes que se debate entre el verdor y la aridez.

Así lo dieron a conocer este miércoles 25 de noviembre, Gabriel Seghezzo de FUNDAPAZ, Ismael Merlos de FUNDE y Manuel Gómez de Acción Campesina, representantes de dichas organizaciones adscritas a la Plataforma Semiáridos de América Latina, en el Seminario Internacional: La Gestión del Semiárido en América Latina y el Caribe, iniciativa de la International Land Coalition (ILC-AL) que agrupa a 13 instituciones de 8 países del continente.

El evento convocado por la Plataforma del Semiárido del Estado Lara, en coordinación con Acción Campesina, logró ofrecer un enriquecedor intercambio de experiencias entre distintos territorios, que a juicio de Seghezzo, buscan construir un sistema de gobernanza y manejo sostenible de los recursos en las regiones semiáridas, como ya se viene ensayando desde 2013 en 3 regiones que abarcan el Chaco Trinacional (Paraguay, Bolivia y Argentina).

En su presentación, Seghezzo ofreció un recuento histórico de 2012 a 2019 que traza un camino de encuentros entre comunidades del sureste de Brasil y el Chaco Trinacional que dieron origen a  procesos de capacitación, incidencia pública para el establecimiento de mesas de agua, mapeos participativos y relaciones inter-institucionales. Aludiendo a los retos futuros expresó la necesidad de un afianzamiento institucional de la plataforma para convertirse en un referente desde el punto de vista técnico y político, para ello, convocó a las organizaciones a un acercamiento en función del desarrollo de acciones concretas diciendo:

“Para trabajar con las regiones es importante aprender lo que hace la gente, sentir la región, dormir en la zona, sentir las regiones”

Por su parte, Ismael Merlos ofreció una caracterización del Corredor Seco de Centroamérica que abarca una extensa área paralela con Chiapas, en México, hasta el occidente de Panamá y las tierras áridas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y parte de Costa Rica. Su intervención se centró en El Salvador, Honduras y Guatemala aportando que, según estudio de CEPAL (2012), un 50% de las áreas rurales se encuentran degradadas. En el caso de El Salvador, en un 75% por lo que la producción de los principales rubros agrícolas en la región como el maíz y el frijol entrarán en un escenario complicado de producción en un plazo de 30 a 40 años.

Igual futuro se visualiza para Guatemala y en menor medida para Honduras y Nicaragua, aunque para estos dos últimos países se prevé un comportamiento similar en rubros como el frijol. Para Merlos “El estudio de CEPAL (2012) tiene vigencia porque en la práctica se observa que los fenómenos climáticos son más frecuentes y más devastadores. Un ejemplo de ello fue el paso del huracán ETA por Centroamérica que dejó un saldo de 457.005 cabezas de maíz perdidas” Para cerrar destacó el fenómeno de caravanas masivas de migración hacia Estados Unidos, al tiempo que realzó la existencia de mayores niveles de organización social en torno al derecho y el acceso al agua, así como la construcción de opciones de cosecha de agua de lluvia y en general, el establecimiento de relaciones inter-institucionales que posibilitan mejores condiciones de vida en esta región.

El Director General de Acción Campesina, Manuel Gómez, habló del presente y futuro del semiárido larense tomando como variables el acceso a la tierra y el saneamiento legal de la producción agraria incluyendo regulación y acuerdos para el uso de las tierras comunales. Destacó los procesos de capacitación en torno al manejo de recursos (agua, tierra y vegetación) en los cuales Acción Campesina viene realizando el mapeo de micro-cuencas que posibilite que las comunidades entiendan los procesos y el impulso de actividades productivas sin acentuar el deterioro ambiental mediante la aplicación de tecnologías blandas. Seguidamente, refirió a un desarrollo social que valore la corresponsabilidad ciudadana y la consolidación de organizaciones autónomas, así como la necesidad de diseños institucionales inteligentes y flexibles que tengan capacidad de articularse, aprender y de mutar al ritmo de los cambios del entorno. Para cerrar comentó:

“La convergencia de instituciones especificas es fundamental para abordar el trabajo en el semiárido. Nosotros hemos desarrollado una iniciativa de la plataforma del semiárido del estado Lara. Esa integra instituciones del gobierno central, instituciones como PROSALAFA, que ha venido trabajando en el semiárido desde hace mucho tiempo, el Instituto Interamericano de Desarrollo Agrícola, Universidad Lisando Alvarado, Concentroooccidente, INIA y estamos invitando a la fundación Don Tirso Lozada y también a la alcaldía del municipio Urdaneta donde tenemos una presencia más activa como Acción Campesina.”

Daniela Savid, de la Plataforma del Chaco Americano que abarca los territorios de Argentina, Paraguay, Bolivia y una pequeña porción de Brasil, ofreció un resumen de las acciones realizadas en estos países que van desde la canalización de fondos para la construcción de obras que permitan facilitar el acceso al agua, hasta experiencias donde las mujeres rurales y campesinas de Paraguay organizan procesos de fortalecimiento organizacional para la defensa de sus derechos y el mejoramiento de sus condiciones de vida.

Finalmente, Zulema Burneo, Coordinadora de la Región de América Latina de ILC, indicó tres puntos vitales. En principio las articulaciones a todo nivel que están conectando a diferentes actores sociales. En este sentido, la ILC se ofrece como una plataforma global de articulación. Segundo, la importancia de generar estos espacios de intercambio de experiencias que dejan como saldo un enriquecedor aprendizaje y por último la necesidad de generar cambios políticos a través de la incidencia pública y la elaboración de propuestas de ley como ya se ensaya en Argentina en términos del acceso al agua. Los diseños institucionales diferentes, a nivel social y ambiental y un mejor ambiente habilitante del Estado, argumentó, son parte de una reflexión política que se integra a las otras estrategias de trabajo.

Para cerrar, Burneo resaltó la importancia del enfoque de la agroecología para entender la manera en que se produce nuestros alimentos, dirigiéndonos a una reflexión sobre la producción y la cadena alimentaria en su conjunto, puesto que los efectos de la pandemia en los sistemas alimentarios ha puesto de manifiesto la necesidad de sistemas de producción basados en la agroecología. Un camino hacia la sostenibilidad, hacia el desarrollo.

Representantes de Venezuela, Argentina y Salvador comparten experiencias en torno al Semiárido de América Latina y el Caribe
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