Las mujeres que siembran se ocupan de asegurar el alimento de ellas y de quienes la acompañan, esposos, hijos, nietos, sobrinos. Esta garantía la crean diariamente, desde que despiertan y saben que tienen un huerto por atender. Cada una, desde su lugar, atraviesa distintas vivencias para dar más vida. Hoy, en el Día Internacional de la Mujer Rural, es momento preciso para reconocer la labor que cumplen de asegurar el sustento de su familia desde su accionar diario. Limpiar el terreno, sembrar, cuidar y cosechar, esto es lo que hacen las campesinas, entre muchas otras cosas más.

Estos dos relatos que se presentan a continuación fueron contados por ellas mismas, las representantes directas de los huertos familiares. Actualmente son 3.338 familias las que participan en el proyecto Huertos Familiares que impulsa Acción Campesina en 10 estados de Venezuela y 2.032 de estos espacios productivos son liderados por mujeres. Aunque estén distribuidas alrededor del país, están unidas en la producción agrícola, el sentimiento de constancia y cariño por la tierra. 

Dos historias, una misma comunidad

Emir Noriega es ama de casa, dedicada a su familia, conformada por su esposo y tres hijos, en la comunidad de Pozo Colorado, del municipio Bermúdez, estado Sucre. Ella nunca sembró ya que su compañero era el encargado del huerto. Un día su motivación tuvo un impulso, fue cuando llegó el equipo  de campo de Acción Campesina a su casa.

‘’Acción Campesina cambió mi vida, ahora estamos más unidos en familia. A veces se me pasa el tiempo cocinando y los niños me recuerdan: – Mamá acuérdate de que es la hora de regar, vamos a ver las maticas, vamos a sembrar otra vez- Es reconfortante cuando siembras y cuando empiezan a crecer, mucho más’’. 

‘’Tengo auyama, cilantro, pepino, calabacín, melón grande, melón pequeño, zanahoria, tomate, berenjena, maíz’’.

En la misma comunidad se encuentra Alicia González, quien vive con su esposo, sus dos hijos tienen su hogar cerca de su casa, pero la visitan frecuentemente. Estuvo un tiempo como trabajadora de Protección Civil, al igual que en una clínica.

‘’Para el que necesite yo he estado a la orden para prestarle mis servicios’’.

Actualmente no trabaja en las instituciones, debido a que fue operada de un quiste, así que debe cuidarse y guardar reposo en casa, este cambio de rutina ha contribuido en el acercamiento de ella a la siembra.

 ‘’Cada tres días riego, todos los días hago la limpieza. Le dedico de 3 a 4 horas al huerto. Apenas empieza el día lo limpio, y al finalizar también ’’.

‘’Nosotros sembrábamos hace 36 años. Tenemos plátanos, cambur, ocumo blanco, chino, yuca, auyama, aguacate. Ahorita acabamos de cortar dos racimos de cambur y uno de plátano’’. 

‘’Mi huerto es lo más grande y maravilloso. Es una acción de vida, una motivación para tener y adquirir, dar a demostrar que puedes lograr cualquier propósito. Sirve para ayudar a los demás y a uno mismo.’’

Entre los obstáculos que se presentan en la comunidad está la escasez de recolección de desechos. El gas también falta, hace 4 meses que no lo reciben. 

‘’Ahorita tengo un problema crítico de infección respiratoria porque hace semanas atrás estuve cocinando solo con leña’’. 

Dos relatos que representan al gran porcentaje de mujeres que lideran los huertos familiares, son apenas una muestra de las experiencias tan diversas que se consiguen entre la labranza de la tierra y la cosecha de los frutos.  

Mujeres rurales, mujeres que siembran futuro
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