En la región del lago de Maracaibo, al norte del estado Zulia, se ubican los municipios Guajira y Mara, cuyas tierras son una sola gracias a las tradiciones de sus pueblos, los Wayúu y Añú, hijos del agua, expertos pescadores, agricultores y artesanos que habitan desde hace miles de años estas tierras Colombo-Venezolanas. Mientras luchan por preservar sus formas de vida, lenguas y costumbres, se mantienen sobreviviendo debido a la precariedad de los servicios, sin agua, electricidad, alimentos, salud ni educación, y el conflicto armado. Así son vulnerados sus derechos, tal como lo mencionan el Banco Mundial y Provea en sus informes. 

Cada vez las gestiones de Acción Campesina son mayores en la zona. Con experiencia trabajando en comunidades periurbanas del municipio Mara, este año expandimos nuestro radio de acción a  comunidades rurales como La Roxana y Casanay, en el mismo municipio y también en el municipio Guajira, específicamente en la comunidad de Guarero con el proyecto Huertos Familiares y Recuperación de Medios de Vida. Desde los diferentes componentes, las familias se convierten en líderes de su alimentación al empoderarse de sus espacios, reconocer sus recursos y aprovecharlos para mejorar sus condiciones. 

Además de apoyar a estas comunidades en la instalación de sus huertos familiares, se incluyen otros componentes sobre: la protección, prevención y respuesta a la violencia intrafamiliar y violencia basada en género; WASH, orientado a la recuperación de las soluciones de agua y la promoción de higiene; salud sexual y reproductiva, en el que se le brinda atención prenatal y orientación en la anticoncepción; componente nutricional enfocado a niños de 0 a 5 años con desnutrición aguda. De esta forma se busca apoyar integralmente a las familias participantes del proyecto en estas zonas.

Datos que exponen la vulnerabilidad de los pueblos indígenas 

Un informe de la ONU del 2019 alertó de la desaparición de la lengua Wayuunaki, censada hasta ese entonces en 600.000 hablantes. Por su parte, la UNICEF pone a disposición diversos materiales educativos para la instrucción de esta lengua en las escuelas de la zona. Otras lenguas también se encuentran en el compendio de repositorios, materiales y herramientas de aprendizaje en lenguas indígenas

El wayuunaiki, una lengua con 600.000 hablantes en riesgo de extinción

El Banco Mundial afirma que los pueblos indígenas ocupan o utilizan una cuarta parte de la superficie del mundo, protegen el 80 % de la biodiversidad que aún queda en el planeta. Tienen conocimientos y experiencias ancestrales acerca de cómo adaptarse, mitigar y reducir los riesgos derivados del cambio climático y los desastres naturales, sin embargo, carecen de reconocimiento formal de sus tierras, territorios y recursos naturales, suelen ser los últimos en recibir inversiones públicas en servicios básicos e infraestructura y enfrentan múltiples obstáculos para participar plenamente en la economía formal, obtener acceso a la justicia y ser parte de los procesos políticos y la toma de decisiones.

Provea presentó en diciembre de 2020 el Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos; en la Subregión Guajira (Mara, Insular Padilla y Guajira) en el que resaltan varios puntos: 

  • Pese a dos décadas del reconocimiento del Estado venezolano de su carácter multicultural y plurilingüe, el goce y disfrute de tales derechos por parte de los miembros de poblaciones étnicas es limitado, situación agudizada en el contexto pandemia Covid-19.
  • Desconocimiento de las instituciones del Estado Venezolano de los derechos socioculturales y colectivos de las sociedades indígenas en 4 aspectos.
  • Autoridades tradicionales (Putchipu o palabrero), Jurisdicción de sistema de justicia indígena, Formas de vida y subsistencia local (Desarrollo endógeno).
  • Consideraciones sobre la Política Fronteriza del Estado venezolano: caso Guajira.

Ver el informe completo

Clima y extensión de los pueblos indígenas en la frontera Colombo-venezolana

Estos pueblos viven en climas áridos y semiáridos, sobre tierras que se hidratan de los principales ríos y lagos: el Guasare y su prolongación hasta el Lago de Maracaibo por el río Limón; el río Paraguachón, que nace en Colombia. Agua no apta para su consumo, sino destinada a sus movilizaciones. El líquido potable es uno de los más codiciados en esta zona. Hasta dos meses tienen que esperar la cisterna que los surte. 

Los Wayuu se ubican en pequeños asentamientos o caseríos dispersos cerca de pozos de agua, conocidos como palafitos, otros están dispersos por toda la región Guajira. Al igual que los Añus que también han ocupado esta zona desde la época prehispánica desde la Laguna de Sinamaica, ciénagas vecinas y el río Limón, hasta Carrasquero, Campo Mara y El Moján, e islas de la Bahía de Urubá; el Barrio Santa Rosa de Agua y barrios vecinos, en Maracaibo; y en la costa noroeste del Lago de Maracaibo, desde Curarire hasta la desembocadura del río Palmar, Colón y Catatumbo.

De acuerdo a la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), su distribución demográfica está dada por los cambios estacionales; durante la estación seca, muchos Wayúu buscan trabajo en territorio venezolano o en otras ciudades o pueblos y en la temporada de lluvias muchos retornan a sus rancherías en Colombia, que es donde se vive la mayor parte. Aunque sus desplazamientos actuales son determinados por el conflicto armado o la crisis de los servicios, en algunos casos encuentran un lugar en la misma Guajira, en otros, tienen que ir a demás estados donde puedan estar a salvo.

La Guajira es un pueblo que lucha por no desaparecer

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