Carlos es el nombre que protege la identidad de un ciudadano que encontró en Venezuela y en el proyecto Medios de Vida que ejecuta Acción Campesina, el amor y una nueva oportunidad para cambiar el rumbo que llevaba su existencia.

Hoy tiene 69 años y goza de una hermosa familia, pero cuando tenía 16, siendo casi un niño, debió abandonar su país, a su familia y sus recuerdos de infancia. Escapar de la guerrilla era su único norte.

“Un hermano se metió en problemas con los grupos armados y sólo nos quedó huir. Junto a un primo y un vecino nos vinimos por los caminos verdes. En la vía se nos unían otras personas. Recuerdo que a un paisano se le hincharon los pies y le dio fiebre y nos pidió que lo dejáramos en esas montañas, que siguiéramos sin él, porque él sabía que se iba a morir. Fue muy duro todo, más aún para un niño, como era yo, pero el Señor nunca me abandonó”, contó Carlos, uno de los muchos desplazados de Colombia que llegaron a Venezuela en los 80s.

Tras su ingreso al país, Carlos comenzó un viacrucis propio de las personas indocumentadas, sin dinero y sin contactos. En muchas oportunidades trabajó en fincas, sin siquiera recibir paga. Así pasaron algunos años, hasta que las cosas fueron cambiando y el destino lo condujo a un lugar donde formalizó una relación con una buena mujer, se asentó en un pedazo de tierra que compró con sus ahorros y comenzó a labrar su propio conuco.

“Luego me fui a otro estado con mi familia. Fue aquí donde conocí a la gente de Acción Campesina. Ellos nos invitaron a un taller, vinieron en varias oportunidades a hablar con nosotros, nos dieron cursos de cómo mejorar la siembra, de recolección de semillas artesanales y hasta me devolvieron las ganas de sembrar la tierra de nuevo.”

Una vez incorporado al componente Huertos Familiares del Proyecto Medios de Vida, Carlos no perdió tiempo. Hoy su huerto es uno de los más hermosos y mejor cuidado de la zona.

“El Proyecto Medios de Vida busca brindar esperanza y estabilidad emocional y económica a estas personas que llegan a su actual comunidad sin nada, en busca de paz para desarrollar sus capacidades y vocación agrícola. La mayoría de los participantes no tienen acceso a la tierra y esto los pone en una condición vulnerable. Nosotros los ayudamos a encontrar una solución a sus problemas.»

Saidmar Viñalez, Coordinadora del Proyecto.

Medios de Vidas, tenacidad y resiliencia que cambian futuros

El proyecto Medios de Vida Sostenibles y Promoción de Comunidades Solidarias para la Integración de la Población Vulnerable, es un proyecto que ejecuta el Grupo Social CESAP desde mediados del año 2016, a través de algunas de sus organizaciones asociadas.

Equipo de Campo Proyecto Medios de Vida

Es así como en el estado Zulia, se empezó a ejecutar de la mano de la Asociación Civil Nuevo Amanecer; mientras en Mérida y Táchira, se desarrolla con UNIANDES. Actualmente, Acción Campesina impulsa el proyecto en los estados Portuguesa y Trujillo, con los equipos de campo de Concentroccidente y el Centro de Animación Juvenil, respectivamente; y en Cojedes lo ejecuta directamente Acción Campesina.

Uno de los objetivos del proyecto es promover la integración comunitaria en poblaciones donde habitan estos beneficiarios.

“La integración es necesaria ya que son personas invisibilizadas debido a que la comunidad donde llegan no conoce su origen, ni las razones de su desplazamiento. Generalmente se integran a través de actividades culturales y deportivas, la integración actúa como mecanismo de protección social, ya que los líderes comunitarios sensibilizados incluyen a los más vulnerables en los beneficios que puedan llegar a la comunidad-”

Saidmar Viñalez/Coordinadora del Proyecto

Saidmar Viñalez, quien además es licenciada en Desarrollo Humano, señaló que otro de los objetivos de Medios de Vida es promover la equidad de género, así como garantizar la seguridad alimentaria de los participantes del proyecto.

“Debido a la emergencia humanitaria compleja que atraviesa el país, les brindamos capacitación en oficios y emprendimiento que les permita obtener algún ingreso y mejorar sus condiciones de vida. Previo a estas capacitaciones, se identifican las potencialidades productivas del beneficiario o beneficiaria, para posteriormente ofrecerles un capital semilla, que actúa como un incentivo para iniciar su propio negocio.” 

“Gracias a los aportes que me han dado, como semillas y herramientas, he podido echar adelante mi finquita. También me compré una vaca y ahora le estoy metiéndole el pecho a las abejas para sacar miel y vender en el mercado del pueblo,” agregó Carlos 

La historia de Carlos es una de esas historias que inspiran. Su capacidad para enfrentarse a las adversidades, de trabajar honestamente y de no tenerle miedo a las circunstancias, han hecho que sea un ejemplo a seguir. En Acción Campesina nos sentimos orgullosos  de ser una organización pionera en ejecutar un proyecto de este tipo, con población altamente vulnerable y de los logros alcanzados por nuestros beneficiarios.

Acción campesina comprometida con la protección de grupos vulnerables
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