Por: Ismar Figuera

Accionar es lo principal para superar las dificultades, porque quedarse estático no es opción para quienes trabajan en los comedores comunitarios que alimentan a cientos personas de todas las edades, en distintas zonas del país. En esta oportunidad, presentamos el testimonio de una madre venezolana que convirtió su casa en un comedor para niños de escasos recursos. 

Acción Campesina trabaja en conjunto con distintas casas de alimentación, lo que garantiza que muchas personas tengan, al menos, un plato de comida en sus mesas, así como capacitación para quienes trabajan en los comedores y recursos para su funcionamiento. Este aporte es fundamental en estos tiempos de dificultades, marcados por la precaria calidad de los servicios en el país.

Isabel convirtió su casa en un comedor 

Lo que impulsó a Isabel, la madre venezolana de este testimonio, a no quedarse paralizada ante la necesidad, y a convertir su casa en un comedor comunitario, fueron sus cuatro hijos. 

Ella relata que la imagen que la llevó a alimentar a niños de su comunidad desde hace cuatro años, fue ver a una madre, embarazada, comiendo de la basura en compañía de sus otros hijos. Isabel reflexionó:

«Aparte de quejarme, debo hacer algo, pero cómo sí apenas tengo para darle de comer a mis hijos’’.

Isabel Tesara, Comedor Elmaná

Fue así que, sin detenerse en los obstáculos se dispuso a alimentar a cinco niños que iban al colegio sin siquiera desayuno. Les ofrecía lo mismo que podía prepararle a sus hijos. Esto fue el comienzo de todo. 

El Comedor Infantil El Maná, es el nombre de la casa de alimentación ubicada en el estado Miranda, municipio Guaicaipuro, sector La Matica, el cual es administrado por esta madre venezolana.

«Aquí se benefician 79 niños, a través del programa de Acción Campesina ‘Alimentando con Responsabilidad’. Además, ofrecemos 27 comidas diarias que son donadas por el Grupo Social CESAP, aporte que realiza desde mayo de este año». 

Isabel Tesara/Comedor El Maná

Una madre venezolana que supera las dificultades para alimentar a sus hijos

Si para una madre es difícil alimentar a su familia cuando falta el gas doméstico, el agua potable o falla la electricidad, cuánto más será para la responsable de llevar sustento a más de 70 personas. Muchas veces es hasta frustrante. Isabel relata que:

«En estos días me he quedado sin gas y tuve que hacer la crema de verduras a leña. También me tocó montar por primera vez el arroz en una chimenea y se estaba secando y quemando. Eso fue estresante y horrible’’.

Isabel Tesara/Comedor El Maná

En búsqueda de soluciones, realizó la denuncia por la radio y según sus palabras,  ‘’gracias a Dios estaba en el programa un comisionado de la policía de Miranda y mandó una patrulla con cuatro bombonas ’’. Con esto Isabel demuestra ser una mujer que busca soluciones y no se queda paralizada cuando se le presentan dificultades. 

Trabajo en conjunto con Acción Campesina 

Acción Campesina viene acompañando a Isabel con este comedor, desde septiembre del 2019.

Isabel comenta que ha recibido proteínas, artículos para la limpieza, kits de higiene para los niños y niñas, refrigeradores. Además, gracias a otra ONG, recibieron la donación de unos lavamanos portátiles para la higiene de los niños.  Estos aportes no solo materiales, pues antes de la cuarentena, la organización impartía charlas sobre la manipulación de los alimentos, apoyo psicológico para cuidadores y saneamiento de agua, entre otros talleres de capacitación y orientación. 

«Cuando llegó Acción Campesina a mi vida tenía cuarenta niños. Les daba comida tres veces a la semana, lo que podía; lentejas, una crema de auyama con unas arepitas, los viernes les daba merienda. Con la colaboración de ellos ahora puedo darles una comida completa, lo que yo no podía» 

Isabel Tesara/Comedor El Maná

Ahora, en el menú de El Maná se incluye un día a la semana, pollo frito, puré, ensalada y jugo de fruta, un manjar que a más de uno llenó de alegría.

«Una abuela me comentó que el niño, cuando abrió el envase y vió el menú. los ojitos se les pusieron llorosos.»

Isabel Tesara/Comedor El Maná

Así como este testimonio de constancia, resiliencia y empatía hay muchos más. En las próximas publicaciones daremos a conocer otras experiencias de los comedores que trabajan junto a Acción Campesina para alimentar la esperanza de cientos de venezolanos en condiciones de vulnerabilidad. Son acciones individuales o colectivas que encienden luces entre las sombras.

Testimonio de una madre venezolana que convirtió su casa en un comedor comunitario

Un pensamiento en “Testimonio de una madre venezolana que convirtió su casa en un comedor comunitario

  • 12 noviembre, 2020 a las 11:14 am
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    Hermoso trabajo de mí amiga hecho con todo el amor y las ganas de ver un país mejor

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