Como parte de las labores que ejecuta el equipo de Acción Campesina, surge en el año 2.019 la necesidad de incorporar el componente psicosocial al Proyecto Huertos Familiares, como una manera de poder extender una mano amiga a los participantes de dicho proyecto. Se inició con una serie de visitas a cargo de un grupo de expertos y promotores sociales, con la intención de fortalecer a la familia en el área psicosocial.

Luego de un año, la experiencia se ha extendido a otros municipios ubicados en las diversas regiones del país, lugares recónditos en donde habitan personas en condiciones de vulnerabilidad y de escasos recursos.

En este sentido, los representantes de AC se empeñan cada día en materializar sonrisas, con abordajes que abarcan no sólo la detección de cuadros de salud en los integrantes de Huertos, sino aportando soluciones puntuales en temáticas sensibles como Autoestima, la Igualdad de Género, la importancia del amor en cada hogar al que llega el equipo multidisciplinario, entre otros tópicos vitales para la vida diaria de todo ser humano.

Unas de las comunidades donde se lleva a cabo el abordaje psicosocial y emocional ha sido en los sectores de San Corniel y Vuelta Larga, en el Municipio Guaicaipuro; y en la Comunidad La Ladera del Municipio Carrizal, en el estado Miranda, donde se hizo contacto con 20 familias pertenecientes al Proyecto Huertos Familiares.

Yelmi Urrutia, coordinadora nacional del proyecto explicó el proceso de atención individual se realiza a través de un acercamiento inicial con el objetivo de identificar necesidades y conocer las experiencias, expectativas  y opiniones en cada una de estas personas abordadas.

“Realizamos un recorrido en las localidades, que incluye un proceso de observación directa y entrevista no estructurada, para fortalecer la participación y el empoderamiento de los integrantes de Huertos”, dijo Urrutia.

Del mismo modo, Aloha Tovar, miembro de AC en esta entidad, manifestó que tras el abordaje psisocial se detectó que nueve personas requerían exámenes de laboratorio y tratamientos diversos; y de allí que fueron trasladados a Caracas, Distrito Capital, a través de un convenio logrado entre Acción Campesina y Acción Ecuménica, para que reciban atención inmediata.

“No descansamos en nuestra intención de ayudar, hemos vivido tantas cosas y no hay nada más satisfactorio que saber que pudiste hacer algo por tu gente, ayudar a alguien o a muchas personas, es lo más gratificante que pueda experimentar cualquier ser humano”, dijo la entusiasta Aloha.

Las representantes de Acción Campesina, manifestaron su satisfacción ante la incorporación de talleres para fortalecer a las mujeres en materia de igualdad de género.

“En estos tiempos de pandemia se considera vital realizar estos talleres para propiciar el empoderamiento de las mujeres y facilitar una mayor participación y protagonismo en sus diversos roles sociales. Así contribuimos a mitigar los índices de violencia en el seno de cada núcleo familiar”,  dijo la coordinadora nacional del Proyecto Huertos Familiares, quien afirmó que la actividad involucró a  40 personas habitantes de las comunidades Aves del Paraíso Escalera 2, Callejón Bolívar y San Corniel de Carrizal.

Y también seguimos sembrando…

Este tipo de acompañamiento fortalece el trabajo en los cultivos y las ganas de tener un mejor desempeño en el huerto. En esa sintonía, se realizó un taller titulado “Siembra, preparación  de suelos y control de plagas”, dirigido a los alumnos del último año de bachillerato de la Unidad Educativa “Juan Daniel Olives Rugeles”, ubicada en La Ladera, municipio Carrizal, con miras a extender dichas experiencias en mayor número de participantes de la gran familia Huertos Familiares.

La iniciativa estuvo acompañada por mensajes de prevención ante la Covid-19, para combatir y evitar la propagación de esta pandemia que continúa acechando a miles de personas a escala mundial.

El componente psicosocial también tiene cara de niño

Con mucho entretenimiento y cumpliendo con las estrictas medidas de prevención ante el Covid-19, los niños de la Comunidad Soberano Primero, recibieron apoyo psicosocial a través de una dinámica grupal de la mano del equipo de Acción Campesina en estas tierras mirandinas.

Los asistentes, con edades comprendidas entre 3 y 8 años, interactuaron entre sí y vislumbraron, desde su inocencia, lo que quieren ser en el futuro.

“En esta actividad que hemos denominado Proyecto de Vida, los pequeñines aseguraron en su amplia mayoría querer ser agricultores y médicos”, dijo Yelmi Urrutia, coordinadora nacional del Proyecto Huertos Familiares.

En Acción Campesina nos llenamos de orgullo y seguimos apostando por el futuro de los niños de Venezuela y el mundo.

Extendiendo nuestra mano amiga acortamos distancias aún en tiempos de pandemia
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