Desafiando las inclemencias del camino, a bordo de un corcel mécánico, el equipo de la Asociación Civil Acción Campesina, cual modernos Quijotes, se adentró en tierras del semiárido larense, alimentados con el mejor de los combustibles: el compromiso, la esperanza y el amor por su trabajo.

Este recorrido un poco tortuoso, los llevó hasta la capital de municipio Rafael Urdaneta, San José de Siquisique, ubicado al norte del estado Lara. La jornada tuvo como finalidad hacer un diagnóstico, in situ, de los posibles problemas que puedan limitar el desarrollo del proyecto Huertos Familiares en la zona, además de plantear algunas soluciones para el problema del agua, lo que permitirá ayudar a los habitantes a elevar su calidad de vida.   

En la actividad estuvieron presentes el Ing. Diego Diamont, adjunto a la coordinación de Huertos Familiares, junto a los profesionales Jairo Torres, Técnico de Campo responsable de la ejecución del programa en el municipio y Pastor Suárez, Promotor de Huertos Familiares, además del psicólogo social Arturo Gómez, así como los habitantes de las comunidades Las Veritas, Rio Abajo, Las Mulaticas, La Estación e Independencia.

Informó Diego Diamont que durante el encuentro con miembros de la comunidad, se llevó a cabo un intercambio de saberes, donde más que compartir conocimientos se buscaba hallar vías para la solución a diversos problemas.

“Hablamos con las familias sobre aspectos y abordajes técnicos, así como de plagas y enfermedades, también de la importancia del control biológico e hicimos diagnósticos presuntivos. Igualmente, se ofreció apoyo psicosocial. Todo esto fue posible, gracias al empeño desde la coordinación general del proyecto HF, tanto en lo técnico y como en lo administrativo.” 

Siquisique se caracteriza por ser una zona muy cálida, clasificada ecológicamente, como suelos semiáridos. Su agricultura es variada y muy abundante,  donde predominan los cultivos de cebolla y melón, y en cantidades menores piñas, pimentones y tomates.

“La principal limitante para las familias productoras, es la escasez del agua. A través del apoyo de Acción Campesina en conjunto con las comunidades, se está logrando activar pozos artesanales”, dijo Diamont.

En los días de trabajo, el equipo del Proyecto Huertos Familiares, fue testigo de la colocación de anillos a un pozo artesanal en Rio Abajo.

“Los hombres de esas zonas arriesgaron sus vidas para el bienestar de un colectivo, debido a que no cuentan con las herramientas mínimas necesarias, además de que los protocolos de seguridad son muy precarios para hacer ese trabajo. La mano de obra de todas las comunidades, es factor clave para la ejecución de las soluciones. Es de destacar, que se llevan a cabo en los sectores Las Mulaticas, La Estación, Independencia, Las Veritas”, comentó el Ing. Diamont.

En la comunidad de Las Veritas, cuentan con un Ojo de Agua, que es una excavación en la roca donde se depositan las aguas producto de la infiltración de lluvias.

En ese sector se hizo énfasis en la importancia de reforestar sus cuencas hidrográficas. En un programa continuo de reforestación, especies como la Vera Bulnesia arborea (mejor conocido como Guayacán resino), el Caujaro, además del Cují, asegurarían el agua en este depósito natural.

Acompañamiento psicosocial

Para el equipo de Acción Campesina, el acompañamiento psicosocial es también fundamental en estos tiempos de incertidumbre, ansiedad, estrés y miedo, emociones que azotan a las comunidades donde esta institución ejecuta sus proyectos.

Es por este motivo que nuestros técnicos de campo se hicieron acompañar por el psicólogo Arturo Gómez, quien con su experiencia brindó soporte y orientación emocional a los participantes de la actividad.

“El compartir con estas comunidades durante la larga faena, fue muy enriquecedor desde el punto de vista humano, ellos han perdido la esperanza y por eso no creen. Pero cuando ven lo que hace AC, se emocionan y quieren que trabajemos unidos”, expresó el ingeniero Diamont.

Al mismo tiempo, Arturo Gómez, manifestó su satisfacción al poder compartir sus conocimientos en el área de la psicología con los lugareños, especialmente en estos tiempos tan complicados producto del confinamiento y la pandemia.

“Me emociona poder brindar apoyo emocional a los participante del proyecto Huertos Familiares, como una herramienta complementaria para solucionar problemas precisos, como la ansiedad, desesperanza, angustia, entre otras. Fue una experiencia maravillosa poder ver cómo, a través de dinámicas grupales con semillas, lograban expresar lo que significaban esos diminutos granos para cada uno de ellos, mientras las entregaban a la siguiente persona.”

Explicó el especialista que con estas técnicas se busca reforzar aspectos como la autovaloración, compromisos individuales y colectivos, replanteamiento de creencias y sobre todo, demostrarle a la persona que no se está sola o solo, sino que es parte de un equipo que empuja en la misma dirección para poder hacerle frente a las adversidades. “Somos humanos, tenemos emociones y nos  necesitamos unos a otros. Entender y aceptar nuestros sentimientos y emociones, es fundamental para mantener el equilibrio en estas circunstancias que nos ha tocado vivir.”

Texto: Jessie Vargas

En Siquisique florece el compromiso y la esperanza
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