Comedor Comunitario Barrio El 70 El Valle-Caracas

Un estudio realizado por el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés),  reporta que el 32,3% de los venezolanos vive con inseguridad alimentaria. De éstos, 7,9%  con inseguridad alimentaria severa (2.3 millones) y un 24.4% adicional (7 millones) con inseguridad alimentaria moderada. Esto indica que una de cada tres personas necesita asistencia alimentaria

Ante esta realidad, el Grupo Social CESAP reaccionó, asegurando que estas cifras confirman la existencia de la emergencia humanitaria que el gobierno ha negado durante los últimos años, a lo cual se suma el hecho de impedir la acción de las organizaciones que trabajan por la garantía de los derechos humanos fundamentales e intentan salvar vidas en espacios de alta vulnerabilidad.

Nosotros, como sociedad civil organizada, seguiremos impulsando acciones que atenúen de forma inmediata el sufrimiento generado por el hambre y la desnutrición, contribuyendo así con la supervivencia de la población más afectada”.

Comedor comunitario El Maná, Los Teques, Edo. Miranda

“Los altos índices de desnutrición infantil que reflejan, en parte, la emergencia humanitaria, nos hace tomar conciencia de esta situación compleja, de dimensiones nunca previstas para la cual el Estado no tiene respuesta por no contar con la capacidad para detener el daño ocasionado a la población e iniciar el proceso de recuperación del país.

Diana Vegas, Presidenta del Grupo Social CESAP, señala que esta organización se ha visto en la necesidad de ejecutar proyectos para atender la inseguridad alimentaria y la desnutrición en población vulnerable, en los cuales también se incluyen acciones del área psicosocial, en alianza con Psicólogos Sin Fronteras.

También forman parte de estos proyectos, estrategias vinculados a servicios de agua segura e higiene en las comunidades, a pesar de no ser temas tradicionales en las prácticas de institución.

“Ha sido una nueva manera de ver y de abordar esta realidad”, agregó Vegas la presidenta del Centro al Servicio de la Acción Popular, CESAP.

También Acción Campesina, Asociación Civil asociada del Grupo Social CESAP,  implementó una línea de acción en ayuda humanitaria para  atender a la población más vulnerable a través de programas que contribuyen a paliar la dificil situación.

«Nuestra organización ha implementado una serie de programas, de la mano de socios cooperantes, que van desde huertos familiares hasta apoyo financiero y asesoría nutricional a comedores comunitarios ubicados en las zonas rurales del país», informó Manuel Gómez Naranjo, Director General de Acción Campesina.

Manuel Gómez Naranjo, Dir. General de Acción Campesina

http://Leer también: http://accioncampesina.com/?p=1078

Siguiendo con la evaluación realizada por WFP, ésta muestra que la inseguridad alimentaria es una preocupación a nivel nacional. Once estados presentan índices de inseguridad alimentaria superior al nacional. Entre estos se encuentran Delta Amacuro (21%), Amazonas (15%), Falcón (13%), Zulia (11%) y Bolívar (11%).  Los estados con los índices más bajos son Lara (18%), Cojedes (19%) y Mérida (23%).

Se estima que aproximadamente una de cada cinco personas está en inseguridad alimentaria.

https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/WFP_VEN_FSA_Main%20Findings_2020_espanol_final.pdf

Clasificación de la seguridad alimentaria

La prevalencia de inseguridad alimentaria en Venezuela fue obtenida mediante el análisis de patrones de consumo de alimentos, estrategias de sobrevivencia de medios de vida y consumo, además de la vulnerabilidad económica.

Entre los indicadores utilizados están,

El puntaje de consumo de alimentos que refleja un17.8% de inseguridad alimentaria.

Estrategias de sobrevivencia de medios de vida  que da cuenta de 61.3% de inseguridad alimentaria.

Esto significa, que al momento de la encuesta, muchas de las familias todavía podían cubrir sus necesidades alimentarias pero al gran costo de sacrificar sus bienes y arriesgar sus medios de vida.

La inseguridad alimentaria ha afectado la diversidad de la dieta. Las familias venezolanas consumen cereales, raíces o tubérculos a diario lo cual  complementan con granos como  caraotas y lentejas, tres días a la semana, y con lácteos cuatro días a la semana. El consumo de carne, pescado, huevo, vegetales y frutas está por debajo de los tres días a la semana para cada uno de estos grupos de alimentos. La falta de diversidad en la dieta indica una ingesta nutricional inadecuada.

Estrategias de sobrevivencia

El 74% de las familias ha utilizado estrategias de sobrevivencia relacionadas al consumo de alimentos, reduciendo la variedad y calidad de la comida; el 60% de los hogares reportó haber reducido el tamaño de la porción de sus comidas.

Tres de cada cuatro familias encuestadas había aplicado al menos una estrategia de sobrevivencia relacionada a medios de vida, y en promedio, las familias habían utilizado cuatro estrategias en los 30 días antes de la encuesta.

Para sobrevivir, el 33% de los hogares ha aceptado trabajar a cambio de comida y el 20% ha vendido bienes familiares para cubrir necesidades básicas. Seis de cada diez familias han gastado sus ahorros en comida.

Mientras las familias van agotando las estrategias de sobrevivencia que han utilizado para mantener un consumo básico de alimentos, es posible que no puedan cubrir sus necesidades nutricionales en el corto plazo. Esto afectará a los más vulnerables, incluyendo niños y niñas, mujeres embarazadas y madres en período de lactancia, adultos mayores, personas con discapacidad, entre otros.

Percepción de la disponibilidad de alimentos

Siete de cada diez venezolanos reportó que siempre hay comida disponible. Sin embargo, el acceso a la comida es difícil debido a que los precios son demasiado altos en comparación con los ingresos de los hogares.

Fuentes de ingreso

La hiperinflación ha afectado la habilidad de las familias para adquirir comida y otras necesidades básicas. El 59% de los hogares no tiene ingresos suficientes para comprar comida y el 65% no es capaz de comprar artículos esenciales de higiene, ropa y calzado.

Cuando se les preguntó cómo ha afectado la situación actual en Venezuela las fuentes de ingreso del hogar, la mitad de los encuestados declaró haber tenido una pérdida parcial de sus ingresos (51%), como una reducción de sus salarios o la pérdida de un trabajo. Más de un tercio de los encuestados (37%) había experimentado una pérdida total de sus ingresos, como haber perdido su único trabajo o su negocio.

Los resultados muestran que el 18% de los hogares depende de asistencia gubernamental y sistemas de protección social. La salida constante de migrantes, aunque permite a las familias depender de remesas, se traduce en una preocupante pérdida del capital humano y social, incluyendo una reducción en el número de profesores, doctores, científicos y otros trabajadores cualificados.

Ante está cruel realidad continuaremos sumando esfuerzos para acompañar centros comunitarios y otras organizaciones que tienen la ardua tarea de saciar el hambre de las personas que la padecen.

También seguiremos apostando al desarrollo de las personas a través del fortalecimiento del tejido social, razón de ser de nuestra organización.

CESAP se mantiene alerta ante situación de inseguridad alimentaria que vive 9.3 millones de venezolanos

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