Cuando nos acercamos al Centro Comunitario “Casa Padre Torres”, ubicado en el Sector Los Lagos de Los Teques, Municipio Guaicaipuro  del Estado Miranda, tres palabras nos salen al encuentro: Dignidad, respeto y amor. Tres palabras que no pueden faltar en ninguna Constitución, ni en ningún movimiento pro defensa de los Derechos Humanos.

Tras la angosta y empinada entrada, unas paredes blancas nos dan la bienvenida. Allí, en perfecta fila y guardando el distanciamiento físico que impone la Pandemia, un grupo de mujeres y hombres y hasta algunos niños, aguardan la comida que llevarán a sus hogares.

El respeto a la dignidad humana se ve reflejado en cada uno de los más de 250 platos de almuerzos que sirven diariamente en este comedor: alimentos nutritivos, limpios y de agradable aspecto, pasan de las grandes cacerolas y bandejas a los envases, previamente esterilizados por los voluntarios del centro, que entregan los beneficiarios de este hermoso y bien cuidado lugar.  

Quienes reciben el alimento son habitantes de comunidades aledañas al centro, en su mayoría población de escasos recursos, que han conseguido aparte de comida caliente, el cariño y el respeto necesarios para seguir en su trajinar de vida.

“Lo que hacemos implica un gran esfuerzo pero es muy gratificante ver que las personas mejoran su condición de salud y muestran un rostro con mejor semblante… Saber que disminuimos la angustia de madres y padres que no saben qué van a darle de comer sus hijos, es algo que nos llena de orgullo y esperanza”, dijo el Dr. Alejandro Gómez Ratti, coordinador del Centro Comunitario  “Casa Padre Torres”.

En este sentido, dos veces al día son repartidos un aproximado de 250 desayunos e igual número de almuerzos balanceados, con el apoyo del voluntariado de los fieles de la Comunidad María Auxiliadora, de la Fundación para la Educación Popular (FUNDEP),  perteneciente al Grupo Social CESAP, así como a la Asociación Civil Acción Campesina, que se sumó en el mes de Julio del año 2.019.

Continuamos creciendo, ahora atendemos a más personas.

El coordinador del centro aseguró que en el recinto son atendidas, sin discriminación de ningún tipo, niños y niñas, mujeres embarazadas o lactantes, abuelitos y personas con discapacidad o en condición de indigencia.

“Anteriormente recibíamos en su mayoría a personas indigentes, pero con el tiempo, nos tocaban la puerta personas que aunque tenían hogar, no tenían qué comer y por ello, ahora atendemos a todos por igual”, dijo el representante de la Casa Padre Torres, conmovido y agradecido por los aportes y orientaciones de las organizaciones de la sociedad civil que colaboran para mantener activo el comedor.

El coordinador del centro también enfatizó que la pandemia no los ha detenido. “Por el contrario, ahora tenemos más personas qué atender y lo hacemos desde el corazón, ponemos en práctica todas las medidas de prevención ante la Covid-19 y las hacemos del conocimiento de toda la población que nos visita diariamente para buscar su comida”, refirió.

Del mismo modo, Gómez manifestó que anteriormente se daban desayunos tipo almuerzo durante los 7 días a la semana y ahora el beneficio incluye servir almuerzos, gracias al aporte de Acción Campesina.

“Es una bendición el apoyo recibido con esta iniciativa y la solidaridad es parte de la evangelización, por eso lo estamos asumiendo”, refirió el representante del centro comunitario, agradeciendo al equipo de AC por su Proyecto Prevención Covid-19.

Ayudando a los demás y con una entrega total

Por su parte, el trío conformado por Gladys González,  Luisa Alleyne y Zenovia Miguelina Moreno, quienes las artífices de cada plato que se sirve en este comedor, explicaron que conciben “el servicio como obras de amor y el tiempo que dedican a ello, no representa sacrificio alguno, dado que lo hacen desde el corazón”.

Pero esto no es todo… estas tres mujeres, acompañadas de cinco personas más, tienen más de cuatro meses sin ir a sus hogares.

“Ellas decidieron que ante la propagación del Covid-19, era mejor pernoctar en el centro para poder ayudar a los más necesitados y evitar exponerse al contagio y enfermar a sus familias”, explicó Gómez, profundamente agradecido por la loable labor de todo el equipo.

Gladys González, monitora del programa, en representación del grupo, dijo que “a pesar de la problemática existente en cuanto a la distribución de alimentos, gas, gasolina y transporte, hemos podido mantener activo nuestro comedor… Gracias al esfuerzo de Acción Campesina y a la infinita misericordia de Dios, lo hemos logrado. Se han incorporado al comedor personas (no censadas) colindantes a nuestras instalaciones. Algunas de ellas nos ayudan a limpiar la maleza de los linderos”.

Testimonios y agradecimientos

La familia Rengifo, está conformada por una madre y sus dos hijas, quienes el año pasado fueron incorporadas al programa de alimentación de este centro comunitario, presentando bajo peso y desgano. “Hoy por hoy, hemos aprendido a comer calabacín, el cual nunca estuvo en nuestras comidas, así como otros vegetales verdes como acelgas y espinacas. Los alimentos ofrecidos son balanceados y muy bien presentados. Agradecemos a Acción Campesina y a todos quienes lo hacen posible”, expresaron sonrientes Mary Yolanda Rodríguez de Rengifo  (madre) y sus dos hijas Vilma y Flor Angélica.

Dignidad, respeto y amor, tres ingredientes que se sirven diariamente en el Centro Comunitario “Casa Padre Torres” de Los Teques
Etiquetado en:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: