Altar en honor a San Isidro (Mucuchíes, edo. Mérida)

San Isidro labrador, quita el agua y pon el sol… ese es un canto que solíamos escuchar quienes vivimos en el campo. Era parte de la tradición oral que era transmitida por nuestros abuelos a las generaciones más jóvenes.

Siempre recordaré a mi abuelo, José del Carmen Soler, conuquero de oficio, recitándola con su voz apagada, mientras nosotros,  sus nietos, la gritábamos a todo pulmón. Ese 15 de mayo, se escogían las mejores semillas, las más bonitas mazorcas de maíz, los granos de quinchonchos, caraotas, frijoles y guaracaras y todo lo que producía la tierra. Nuestra tarea era dejarlos brillantes con un pañito y acomodarlos en bolsas o en cestas adornadas con hojas verdes y flores silvestres, y llevarlos a la iglesia para ser bendecidos en la misa en honor al patrono de los agricultores.

Pueblos celebran el Día de San Isidro

Esta tradición, que se inició en España en 1172, después de la muerte de un humilde campesino dedicado a la labranza, a quien se le atribuían dones como la capacidad para encontrar manantiales de agua y acabar con épocas de sequía, llegó a nuestro país de la mano de los evangelizadores junto a la cruz y la biblia en el siglo XVII.

La Pradera de San Isidro. Cuadro del pintor GOYA, 1788, donde se recrea la tradición española en honor al patrono de los labriegos.

Cuenta la leyenda, que San Isidro fue capaz de hacer brotar un manantial solo golpeando una roca con el único instrumento de una vara en un campo que labraba.

Hoy, esta tradición se celebra en casi todo el país, especialmente en los Andes venezolanos y poblados agrícolas del piedemonte andino, como Sanare (Lara). Mezcla la invocación aborigen a la lluvia que fertiliza la tierra y la devoción por el labrador milagroso.

Así, los agricultores de Mucuchíes, municipio Rangel del estado Mérida, rinden homenaje a San Isidro Labrador, todos los 15 de mayo.

Como cada año, este día no se trabaja la tierra, ya que es un día sagrado para quienes la trabajan  “donde toda la gloria y la honra es para Dios y San Isidro, como agradecimiento por permitirnos tener el pan de cada día en nuestros hogares, por otra parte en Gaceta Municipal del año 2005 se decretó el 15 de Mayo como día No Laborable”, señaló Ilma Gil, miembro del equipo de Acción Campesina en Mucuchíes.

Tradición en homenaje a San Isidro, Mucuchíes, edo. Mérida.

Cuenta Ilma que ya es tradición, que desde bien temprano, se reúnan los devotos en la plaza Bolívar para escuchar la misa realizada por el párroco de la comunidad. “Al terminar la misa se realiza la procesión por las principales calles del pueblo donde participan las familias con carrozas hechas en carros y tractores adornadas y decoradas con frutos y alimentos producidos en la zona como lo son: ajo,  papa, zanahoria, brócoli, coliflor, cilantro, trigo, acelgas, habas, cebollín, leche, queso ahumado, fresas, entre otros; las mismas van identificadas con el nombre de la finca y sector donde están ubicadas.”

Agricultores y bueyes durante procesión a San Isidro.

Agrega, Ilma Gil, que este año, debido a las circunstancias actuales y ante la pandemia por Coroavirus, el Párroco de la comunidad motivó a la población a oír la misa a través de una emisora radial local y luego, guardando todas las medidas de prevención, recorrió los respectivos altares para bendecir las ofrendas en cada una de las comunidades,  tradición organizada por la Sociedad de San Isidro.

Este año, el canto fue para que San Isidro ponga el agua y baje la intensidad del sol, porque la sequía es uno de los problemas que más ha afectado a los agricultores de todo el país y se necesita de la lluvia para que el nuevo ciclo de siembra pueda darnos el pan nuestro de cada día.

Texto: Evelin Antolinez

Agricultores piden lluvia a San Isidro, patrono de quienes labran la tierra
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