La crisis del coronavirus no solamente podría arrastrarnos al caos, sino a una situación de hambruna. La advertencia la hace Juan Luis Hernández, experto y consultor de temas agroalimentarios en diversas empresas y organizaciones internacionales, en entrevista al periodista Hugo Prieto de Prodavinci.com y que compartimos con todos ustedes.

A partir de 2013, la producción agrícola cae a niveles de los cuales no se tenía registro desde 1949, año en que se empezaron a llevar las estadísticas en Venezuela. Y la situación va para peor, porque la cuarentena que impone el virus coincide con el inicio del ciclo de siembra de los principales cereales que se consumen en Venezuela: arroz y maíz. Coincide, además, con la escasez de gasolina y los apagones eléctricos. (…)

El monto de las importaciones agrícolas apenas supera los 3.000 millones de dólares.

Así es.

A raíz de la crisis del coronavirus, las cadenas de producción y comercialización se han roto en todo el mundo. ¿Cómo va a afectar ese hecho al sector agrícola?

Los efectos son extremadamente importantes. Por el lado de la capacidad adquisitiva de la población, nosotros tenemos unos salarios absolutamente ridículos (no llegan a dos dólares mensuales) y, por tanto, la población tiene que obtener ingresos fuera del salario. Y eso ha caído de una manera brutal. Por otro lado, la producción también cae de manera notable. ¿Cómo vas a poder sembrar maíz y arroz en estas condiciones? ¿Con las situaciones, además, de agua, electricidad y combustible? En estas condiciones de deterioro brutal de la economía, Venezuela podría tener prioridad para captar y obtener recursos de financiamiento internacional. Y ahora eso desaparece, porque la crisis del coronavirus va a potenciar los problemas económicos y de alimentación de muchísimos países. De manera que nos encontramos en una situación muy grave. Con un deterioro nutricional que pudiera llegar a una situación de hambruna. En este período, en este cuatrimestre, ha habido una caída del consumo brutal, con una situación adicional que se está reportando actualmente: la reaparición de la escasez en alimentos, pero de manera muy notable.

¿No habíamos superado esa circunstancia?

A mediados de 2019 se disparan los precios de los alimentos y la escasez, sencillamente, se acabó. La gente no tenía con qué comprar. Incluso hubo acumulación de inventarios, no tanto en la industria como en la cadena de supermercados. Pero resulta que esa situación empieza a cambiar muy rápidamente a raíz de la crisis del coronavirus. Se producen compras nerviosas. De acuerdo a una firma consultora, la escasez había descendido a su punto más bajo desde que se lleva esa cuenta (2015). Subió 25% en el mes de marzo. Eso puede proyectarse para el mes de abril y nos plantea situaciones muy difíciles.

¿Por la pérdida del año agrícola?

El ciclo de invierno, que es el más importante, está a punto de perderse o de llegar a niveles mínimos. Probablemente, muy pocos agricultores, de altos ingresos, pudieran tener algunos inventarios y sembrar algo. Quizás el Estado siembre otro poquitico. Pero eso va a ser una caída al menos de la mitad de lo que ya era el disminuido comportamiento del sector agrícola. 

¿Qué podría decir de las cifras de la inseguridad alimentaria? De por sí alarmantes antes de la crisis del coronavirus. Insuficiencia alimentaria del 80%. Más de 6 millones de venezolanos pasando hambre. ¿A qué nos vamos a enfrentar cuando se levante la cuarentena y salgamos a la calle?

Si aquí no se produce, en un relativo corto plazo, un cambio del régimen político económico, que introduzca modificaciones importantes y cuente con un grado de apoyo externo, la inercia y continuidad de todos los factores que mencioné anteriormente, nos van a llevar a una situación cercana al caos. A ese caos se pueden aunar los problemas sanitarios: los del coronavirus y los otros que están presentes. La otra cosa que es terrible en medio de esta situación es que no podemos pensar que la recuperación será muy rápida, entre otras cosas, porque el apoyo internacional va a ser limitado. Sabemos que para salir de esto se requiere de un gran apoyo internacional, en términos de recursos.

Los primeros cálculos de la pandemia en la economía mundial son más que reveladores. Una caída superior a la gran recesión del año 29. Los países ricos van a atender sus propias crisis. No va a haber capacidad para atender a los países del tercer mundo, incluida Venezuela.

Sin duda alguna. El financiamiento internacional va a estar extremadamente más limitado. Hay otro efecto a tomar en cuenta. En medio de la crisis alimentaria, la gente deja de consumir alimentos frescos y a concentrarse en aquéllos que les da energía y algunas proteínas, son alrededor de siete productos. Actualmente, eso se está potenciando. La escasez de gasolina afecta particularmente el traslado a los mercados de frutas, hortalizas, leguminosas. Lo que termina pasando es que esos productos suben muchísimo de precio, lo que los vuelve inaccesibles. Hay escasez, además.

¿Qué panorama vislumbra para junio de este año?

Yo creo que se impone iniciar un plan de recuperación que no es posible en el marco actual. De lo contrario, el deterioro va a continuar. El otro problema es que si bien tenemos una diseminación moderada del coronavirus, gracias a Dios, estamos en unas condiciones de salud muy precarias, las defensas de los venezolanos están en el suelo, entre otras cosas, por una deficiencia nutricional. A nosotros nos puede tocar una afectación por el coronavirus mucho más grande que a otros países.

¿La militarización de la producción y distribución de alimentos que se impuso en 2012 no constituye un antecedente muy negativo para la inversión en el sector agrícola?

Sin duda. Con un factor que añado. Esos deterioros son acumulativos. Al igual que la pobreza. Hoy por hoy las condiciones para la recuperación van a ser más difíciles. Los niveles de producción son tan bajos que la posibilidad de duplicarla, digamos, en 18 meses es alta. En dos ciclos podríamos llegar al 32% de lo que producíamos en 2008. Necesariamente, durante un año o dos, vamos a depender de importaciones que tendremos que hacer de productos básicos.

Fuente: Prodavinci.com

Juan Luis Hernández: “Creo que este año agrícola se va a perder”
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