El Maná es un comedor comunitario ubicado en Los Teques, donde se le brinda comida a más de 60 niños, niñas, adolescentes; así como a dos madres lactantes, tres adultos mayores y a un niño con condición especial. Dedicarse a darle un plato de comida y mucho amor a estos venezolanos en situación de vulnerabilidad, salvó a Isabel Tesara de una profunda depresión

Según la Biblia, en el libro del Éxodo, El Maná fue el pan que Dios enviaba todos los días a los israelitas durante los cuarenta años que éstos deambularon por el desierto. Para Isabel Tesara fue también su salvación.

Cuenta esta mujer, que al igual que al pueblo hebreo, El Maná, pero esta vez en forma de ayuda solidaria para casi un centenar de venezolanos que atraviesan una situación de vulnerabilidad en el sector La Matica de Los Teques, le cambió la vida, le devolvió las ganas de vivir y la sacó de una profunda depresión.

Isabel es una mujer luchadora, madre de cuatro hijos, que como muchos compatriotas vivía una situación económica difícil en ese 2016 de tantas carencias. Sus días transcurrían entre la rabia, la impotencia y la necesidad imperiosa de alimentar a sus dos hijas menores, pues los dos mayores forman parte de las estadísticas de la diáspora venezolana. Comenta que le costaba conciliar el sueño pensando qué hacer para darle de comer a sus niñas al día siguiente.

Se levantaba de madrugada para hacer colas para comprar productos a precios regulados. Muchas veces, luego de largas horas de pie, expuesta a las inclemencias del clima, sin poder satisfacer sus necesidades fisiológicas, regresaba a su hogar con las manos vacías porque cuando le tocaba su turno ya se había agotado la mercancía.

“Eso me generaba mucho estrés y frustración.  Recuerdo que un día fui a la Iglesia y de regreso veo a una mujer embarazada comiendo de la basura frente a su hijo. Eso fue un shock para mí. Abracé a mis hijas y di gracias a Dios porque nunca me acosté sin un plato de comida. No comía lo que quería, pero siempre conseguí algo para comer y darle a mis hijas.”

Para Isabel, ese duro choque con la realidad la llevó a replantearse su existencia.

“Ese día sentí que debía hacer algo y dejar de lamentarme. Así que decidí hacer algo y llamé a unos amigos que tienen un comedor en Carrizal para apoyarlos como voluntaria. Pero un día escuché a unos estudiantes que iban a la escuela en el turno de la tarde que  decían que las escaleras se les venían encima, pero no eran las escaleras, era el hambre que tenían; y me dije ¿por qué hacer en Carrizales lo que puedo hacer aquí? Así que empecé dándole una merienda a 5 niños. Ya hoy son más de 60 que reciben almuerzo hecho con mucho amor. Eso me salvó, me sacó de la depresión tan fuerte que tenía”.

El Maná tiene tres años funcionando en su casa de habitación. Cuenta con dos cocineras y nunca faltan voluntarias que ayuden.

“Viendo las fotos de hace dos años veo que esto es una belleza, una bendición. Creo que Dios es quien lo hace posible. Al principio preparaba arepas de yuca, de auyama y los vecinos me regalaban un kilo de esto o de lo otro. Así empezamos en este comedor. Dos días a la semana, martes y jueves. Hoy no paramos ni un solo día. Dios es maravilloso, por eso el nombre.”

Este es mi aporte para el país

Unos 30 escalones separan al Maná del suelo. Sin importar el esfuerzo, allí acude diariamente un grupo con una edad promedio de 5 a 12 años, pero hay niños desde los 8 meses hasta los 16 años, dos madres lactantes, tres personas de la tercera edad y un niño con condición especial. Es poca la ayuda que recibe, pero como el Pan del Dios, en manos de Isabel, los alimentos se multiplican por la fuerza del amor.

“Sin tener ayuda llegué a 40 beneficiarios, ahora no puedo decir que no a quienes tocan a la puerta y te dicen ‘No tengo para comer’… A veces llegan madres que me dicen que no les han dado nada a sus hijos o que venga una mamá caminando desde la Estación del Metro Alí Primera, para pedir tres platos de comida, es porque hay necesidad. Con mucho amor, porque aunque sea lentejas, siempre lo he hecho con amor y ahora que recibo esta bendición que es el aporte que da Acción Campesina y el Grupo Social CESAP para el  comedor, lo hago con el mismo amor y el mismo cariño, que es una forma de hacer país. Yo digo que este es mi aporte para el país.

 

Que no muera la magia de la Navidad

Las fiestas decembrinas sirvieron de excusa para alimentar la fantasía y la ilusión de los beneficiarios del comedor El Maná.

Con el apoyo de algunos ángeles (personas voluntarias que donaron y/o recolectaron juguetes y chucherías) y de un Santa, más de 80 niños pudieron disfrutar de un compartir con plato navideño, su respectivo postre y hasta juguetes para cada uno de los asistentes.

«De verdad que es mejor dar que recibir, ver esas caritas sonrientes, llevando a casa un regalo que difícilmente conseguiran debajo de sus humildes camas es más que un premio. También, ver las caras de esas madres, son un regalo para el alma, porque bien saben ellas que no cuentan con los recursos para que llegue el Niño Jesús a sus hogares», finalizó Isabel.

Durante estas actividades cada niño llevó su petición para este 2020 y el 31 de diciembre, como un acto simbólico, las presentaron ante Dios Niño y luego las quemaron en una acto de fe, para que este nuevo año traiga múltiples bendiciones.

 

Isaben Tesara es una de los muchos Ángeles de la Guarda que han surgido para hacer más llevadera la carga en esta situación de emergencia humanitaria compleja que afecta a todo el país.

El Maná salvó mi vida

5 pensamientos en “El Maná salvó mi vida

  • 8 enero, 2020 a las 3:49 pm
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    Agradecida de Dios es hermoso ver como hemos crecido, Y como hemos podido continuar gracias a todo e que ha aportadoy creído, Agradezco al grupo Cesap, cuando la vista humana creía no podía continuar, El aparece y nos sorprende… seguimos trabajando en equipo para llevar amor a los más necesitados…

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  • 8 enero, 2020 a las 4:05 pm
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    Sorprendente ver como hemos crecido, agradezco a Dios y a todo el que ha aportado en esta labor. En los peores momentos Dios envía Ángeles terrenales usados por El para traer provicion y continuar con el trabajo, en nuestro presente agradezco al grupo Cesap y Accion campesina por ayudar, no sólo a continuar sino también llegar a más necesitados. Esperemos continuemos trabajando haciendo país y dando amor a los más vulnerables. Gracias

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  • 9 enero, 2020 a las 10:05 am
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    mejor dicho imposible, al leer veo lo maravilloso que ha sido Dios que hasta aquí nos ha ayudado, agradecida del grupo Cesap y Acción campesina llegaron en los momentos mas difíciles como ángeles enviados, para continuar el trabajo, espero sigamos formando equipo para continuar dando amor a los mas necesitados, hoy mi compromiso es llevar mas que un plato de alimento, ayudar a formar ciudadanos dignos.

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    • 2 marzo, 2020 a las 4:05 pm
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      Gracias Isabel por el comentario. Eres una persona de nobles sentimientos y una ciudadana ejemplar. Sigue adelante que ese es el camino.

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  • 16 enero, 2020 a las 10:00 am
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    Que Dios te bendiga Isabel que nunca deje de llegar a ti personas que estén dispuestas a ayudar de cualquier manera.
    Que lo que hagas por los demás se vea reflejado sobre tus hijos que están lejos y sobre ti y toda tu familia que jamas les falte una mano amiga en el momento necesitado.
    Mi admiración y respeto por tu bella labor.
    Un abrazo gigante

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